El crimen climático de Copenhague

21 12 2009

FAB: fair, ambitious and binding. Justo, ambicioso y vinculante. Eso es lo que se esperaba del resultado de la cumbre de Copenhague, pero ninguno de esos 3 aspectos parece ser recogido en los 3 folios de texto del Acuerdo que dejan tras de si los 119 jefes de estado que han pasado por la capital danesa. La cumbre que terminó hace dos días nos deja un amargo sabor por el resultado tanto en contenidos como en forma, lo que hace que una vez más nos demos cuenta de que esto realmente importa una mierda a los políticos.

En primer lugar, centrémonos en los contenidos de dicho documento (al que preferiría no llamar acuerdo por causas que se describen más abajo). El papel en cuestión reconoce la necesidad de evitar que la temperatura media mundial aumente más de 2 grados, y que en algún momento se ha de llegar a un máximo en la cantidad de emisiones. Es como si un portero reconoce que tiene que parar los balones pero se mete las manos en los bolsillos. La goleada está asegurada. El documento no es vinculante ni contiene cifras de recortes de emisiones. Lo único que hace es poner dinero sobre la mesa: 30.000 millones de dólares para que los países empobrecidos puedan adaptarse al cambio climático.

Pasemos ahora a la formas. La última jornada de la cumbre fue congelada para que Mr. Obama pudiera pronunciar su discurso en la sala principal. Entre los invitados a usar la palabra en esa misma jornada estaban los países más industrializados, varias economías emergentes y algunos de los más pobres del plantea. El resto (más de 170 países) podrían ejercer libremente su derecho a escuchar.

Tras la participación de estos 16 países, Evo Morales solicitó la palabra. Tras él, Hugo Chávez. Según rebelión.org, ambos pasarán a la historia como ejemplos de discursos breves y oportunos (aunque yo personalmente los desconozco). Para aquel momento Obama ya se retiraba en su Air Force One, aunque en su nombre se reunían representantes de EEUU, la Comisión Europea y otros 27 países “amigos” a los que se propondría el documento antes mencionado (entre ellos EEUU, Brasil, India, China, Francia y España). Ninguno de los restantes líderes del resto del mundo tomaba parte de ello. A las 3 de la madrugada del 19, el Primer Ministro de Dinamarca  convocó una reunión para la clausura de la cumbre donde se pretendía presentar como acuerdo por consenso el documento propuestos por estados Unidos. Los países del tercer mundo pusieron el grito en el cielo.

Claudia Serrano (Venezuela) mostró so enrojecida mano a causa de la fuerza con la que golpeó la mesa para ejercer su derecho a usar la palabra: “Van a aprobar un golpe de estado contra las Naciones Unidas”. Ian Fry (Tuvalu): “Señor presidente, siento decirle que Tuvalu no acepta este documento. Bolivia: “Este acuerdo en la sombra es un documento que no expresa casi dos años de discusión”. Cuba: “Señor presidente hace cuatro horas que el presidente Obama anunció un acuerdo que no existe”. Sudán llegó incluso a comparar la inacción de la cumbre con los crematorios nazis. La presidencia de la conferencia tomó nota del acuerdo de Copenhague en ese momento decidiendo incluir en el encabezamiento una lista de países contrarios al texto, aunque finalmente se tuvo que rebajar la categoría del documento. “Los países bolivarianos tumbaron la propuesta de Obama” reza el diario Publico.

Las ONG también rechazaron dicho acuerdo: “La ciudad de Copenhague es hoy el lugar del crimen climático, con los culpables huyendo avergonzados al aeropuerto”, aseguró Greenpeace (de donde toma título esta entrada); “El acuerdo es un triunfo de la propaganda por encima de la sustancia. Reconoce la necesidad de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados, pero no compromete la manera de hacerlo”, criticó el director ejecutivo de Oxfam Internacional, Jeremy Hobbs.

No hay mucha más conclusión que sacar de esta cumbre, tanto en contenidos como en formas, totalmente decepcionante. Y eso que no he entrado en temas de organización, ONG que se han quedado fuera, brutalidad policial “preventiva” ante las protestas pacíficas, CO2 generado por la propia cumbre, etc.

Próxima estación: México.

PD: las tiras cómicas que aparecen todas ellas son de Ramón, siempre defensor del medio ambiente, aparecidas en Elpais.com los pasados días 17, 18 y 19.