Palabrería contra el hambre

17 11 2009

La globalización que vivimos hoy en día es la globalización del norte, de los ricos. Se supone que la globalización ha de ser un instrumento que solucione los problemas de todos… pero no, es utilizada para solucionar los de los países ricos, no atendiendo a los problemas del sur, que realmente son nuestros problemas y serán los problemas de este mundo y de la gente que venga detrás.

Los 193 países miembros de la FAO adoptaron ayer en Roma una nueva raquítica declaración de intenciones que se quedará previsiblemente en eso, ya que no se contempla la incorporación de fondos necesarios para la lucha contra el hambre, ni fechas concretas que marquen las actuaciones. El senegalés Jaques Diouf, director general de la FAO, deploró también “la ausencia de una fecha límite para erradicar definitivamente el hambre”, la cual había sido establecida en el pasado para el 2025, pero tal objetivo no ha sido confirmado.

Según AFP, la cumbre, convocada oficialmente “para dar un nuevo impulso a la lucha contra el hambre y la desnutrición” tenía como objetivo establecer una nueva estrategia para frenar el aumento del número de personas que sufren la escasez de alimentos en el mundo, que pasó de 850 millones en 2008 a 1.020 millones este año por la crisis económica, aunque el principal hecho a destacar ha sido la ausencia de los líderes de las principales potencias industrializadas.

La ausencia de fondos adicionales para combatir el hambre es notable si se tiene en cuenta que la FAO calcula que se necesitan inversiones por 44.000 millones de dólares al año para reactivar el sector de la agricultura. Se trata de un dinero indispensable para alimentar a los más de 9.000 millones de habitantes que tendrá el planeta en el 2050, y que supone solo una parte del dinero destinado a salvar la banca recientemente.

“Así como el mundo fue capaz de gastar trillones de dólares para evitar el desplome económico, ahora es necesario un esfuerzo similar para evitar un desplome social”, solicitó la mandataria chilena, Michelle Bachelet.

Quería finalizar esta entrada con las palabras que Gabilondo empleó ayer para cerrar las noticias, de las cuales me he permitido tomar el título y que considero muy apropiadas e ilustrativas de lo que hay…

“Sonó el despertador. Es la hora de sacudirse los sueños y volver definitivamente a la realidad. Durante un breve tiempo creímos que algunas cosas importantes habrían de cambiar. No era verosímil que los tremendos informes de los científicos sobre el cambio climático fueran conocidos en vano. Luego, tras el desplome financiero, con el dinero público al rescate de los bancos, y millones de personas en la ruina, nadie dudaba de que serían precisas muchas modificaciones en la economía.

Durante ese breve tiempo, todos parecieron estar de acuerdo en que ni era sostenible la vida en el planeta, ni era sostenible una economía  generadora de unas injusticias de locura. A esa esperanza de cambio le pusimos un nombre: Obama. Pero ha sonado el despertador. Obama no pudo con su Senado. Los Estados Unidos y China nos comunicaron  ayer oficialmente que la cumbre del clima del mes que viene en Copenhague no servirá de nada, porque no podrán alcanzarse acuerdos vinculantes para la reducción de emisiones de dióxido de carbono.

En cuanto los dos países más contaminantes anunciaron que no llegaban a ningún acuerdo, se borraron también el tercero y el cuarto, Indonesia y Japón. Pero así como hacer no se hará, decir sí se dirá. Washington y Pekín nos prometieron que apoyarían un documento abarrotado de objetivos, aunque sin ninguna concreción. Luego, lanzado por la senda del decir, que es gratis, Obama pidió la liberación de la líder birmana San Suu Kyi y hoy ha seguido diciendo. Les ha contado a los jóvenes chinos las maravillas de la libertad de expresión. Mientras tal cosa ocurría,  la cumbre de la FAO en Roma sobre el hambre en el planeta ha reunido a un buen número de mandatarios, pero todos los mandatarios procedían de los países que tienen hambre. Los de los países desarrollados tenían otras cosas que hacer.

Sonó el despertador, sí, pero al despertarnos es cuando de verdad estamos soñando, porque es pura ilusión creer que sin grandes transformaciones nuestro mundo va a poder ser sostenible.”

Iñaki Gabilondo

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